La desaparición de la escuela. En una última instancia, cabe la posibilidad
de que el colegio, tal y como lo conocemos hoy en día, desaparezca. Algunos
afirman que porque el centro escolar como tal desaparecerá, y la educación se
trasladará a la esfera privada de cada hogar. Otros, porque anticipan la
aparición de nuevos centros que no se destinarán únicamente a impartir clases,
sino donde también los niños podrán realizar deporte, jugar con sus compañeros,
comer, cenar, pasar su tiempo libre… En cualquier caso, lo que está claro es
que, en un sentido u otro, los horarios de ocho a cinco están mucho más cerca
de extinguirse de lo que pensamos.
Las nuevas tecnologías ofrecen una personalización que el antiguo
sistema –todo el mundo leyendo a la vez el mismo libro– no era capaz de
ofrecer”. Fue el escritor futurista Alvin Toffler el que pronunció dicha
aseveración la pasada década, en una entrevista para la revista Edutopia.
Toffler iba aún más allá y aseguraba que las formas de aprendizaje están
condenadas a la evolución si no queremos que el hombre sea superado por la
tecnología que él mismo ha creado. El autor de La revolución de la riqueza
apostaba por el “cierre de la escuela pública” en Estados Unidos y la
proliferación de las charter schools (algo así como centros concertados)
que, financiadas por dinero público, gozan de una amplia independencia en sus
decisiones y programas educativos.
Toffler enunciaba en su intervención algunas de las
características que los expertos en educación aseguran que marcarán el futuro
inmediato de la educación y que, obviamente, se topan a diario con muchos
problemas logísticos y de financiación. Escuelas abiertas las 24 horas del día,
compatibilidad del trabajo de los profesores con otras dedicaciones, programas
educativos integrados en diferentes disciplinas, experiencias educativas
personalizadas…. En definitiva, una flexibilidad que caracteriza a esas charter
schools y que, señala el escritor, ya no responde, como en el pasado, a las
necesidades de una sociedad industrial que había perfilado la escuela
tradicional, sino a las de la sociedad del conocimiento en que vivimos.
